La ingenuidad de la prosa de John Boyne me ha cautivado desde el principio hasta el final de "El niño con el pijama de rayas" , una novela tierna, escrita de manera eficiente y que tiene a su favor que puede ser leída por todos los públicos por su estilo directo y la simplicidad narrativa. Es la historia de Bruno, hijo de un dirigente nazi encargado de "gestionar" un campo de concentración, y de su relación con "un amigo" que viste un pijama de rayas y vive al otro lado de la alambrada. La historia recuerda "La vida es bella" y el final es tremendo.
Además de "El niño...", que se devora en cuatro ratos, este verano me he entretenido con "Cavall i rei" de Ferran Torrent, una novelita negra protagonizada por el detective Butxana y el periodista Héctor Barrera que da poco juego, y he disfrutado enormemente con "Dios es redondo" del mexicano Juan Villoro. Tenía muchas ganas de leer este libro, que recopila sus artículos futbolísticos a largo de los últimos mundiales, desde que David lo entrevistó en Barcelona el año pasado con motivo de la presentación.
Villoro tiene un estilo elegante, ágil y disfruta ofreciendo anécdotas del mundo de fútbol, muchas conocidas, pero el gusto está en el cómo no en el qué.