Estuvimos casi tres cuartos de hora esperando. Quedamos en la sala Wembley, vestía una deportiva camiseta de manga larga de color rojo, deportiva, pero elegante. No quiso hacer fotos antes de la entrevista, parecía tener prisa.
Se le vio muy susceptible, no le gustaron nuestras preguntas. Algunas las respondía con monosílabos, entre otras no se refería a lo que le habíamos preguntado.
De la conversación se pueden extraer diferentes conclusiones:
1) Aún escuece en el vestuario la derrota liguera de la temporada pasada, pero el entrenador intenta positivizarla.
2) Las relaciones en el vestuario no son tan compactas como lo que se da a entender de puertas a fuera.
3) La imposición del código disciplinario es una leyenda urbana. Aseguró al respecto que era algo de lo que "se había hablado más en la prensa que en el vestuario".
4) Está ilusionado con el papel de los jóvenes: Giovanni y Bojan, especialmente este último.
5) De los nuevos fichajes, le encanta Touré Yayá, por el equilibrio que aporta.
6) Espera que Deco vuelva a ser el jugador decisivo del pasado.
7) No admite críticas sobre la preparación física del equipo. Preguntado por qué baja en las segundas partes, Rijkaard dijo que hasta tres veces: "No os preocupéis, estamos trabajando en ello. La próxima vez que hablemos, seguro que estaremos mejor".

Si la conversación hubiera derivado por otros derroteros, le hubiéramos preguntado -aunque no lo hubíeramos publicado- sobre esa información aparecida en un confidencial o respecto a qué pensaba sobre la capacidad técnica de su compatriota Marco van Basten, quien es el favorito de Johan Cruyff para el futuro , pero Frank estaba a la defensiva y no quería entrar en detalles. Suerte.

Referencias:
Sport.
El País .
FC Barcelona.cat.
Marca .
El Mundo Deportivo .

La foto es de Andreu Dalmau.