Puede valer como excusa, después del 'virus FIFA', aducir que a tu equipo le ha faltado frescura, el argumento principal que ha utilizado Rijkaard tras el triste empate en Pamplona, pero la realidad va más allá. Del Barça sólo ha funcionado la defensa, del centro del campo hacia adelante, salvo un par de buenos pases de Iniesta y el ilusionante debut de Bojan Krkic, nada de nada.
La preocupación se va a instalar de inmediato en el Camp Nou, a poco que el equipo no sea resolutivo en los tres encuentros que tiene que jugar próximamente en casa. Simplemente, los automatismos no existen; Ronaldinho juega demasiado lejos de los dos delanteros como media punta y si el referente es Touré Yayá, es que algo no funciona.
Hoy, además, Rijkaard no estuvo acertado con el planteamiento, ni con los cambios. Puso de salida a Giovani, dejó en el banquillo a Iniesta y entró en la rotación Xavi. El primer cambio (Oleguer por Zambrotta) delató sus intenciones, el segundo (Xavi por Ronaldinho) fue simplemente un aviso para navegantes y el tercero (Bojan por Giovani) es el primero que tenía que haber hecho.
Después de dos salidas, lo positivo es que al Barça no le han marcado ni un sólo tanto, lo negativo es que en 180 minutos lejos de casa, tampoco ha sido capaz de marcar. Las sensaciones que destila el equipo no son buenas, pero esto no ha hecho nada más que empezar.
A pesar de todo, el barcelonismo bulle. Se colapsan las centralitas y los servidores de correo de los medios de comunicación, hay quien apuesta a que Rijkaard difícilmente llegará a Navidad, pero hay tiempo para la reacción. El Barça preocupa.

El vídeo es de 0Libertylove0