Por fin el Barça recuperó su estilo. Juego de toque, con protagonismo de los 'peloteros', buena circulación de balón, mucha presión, compromiso de todos e imagen muy mejorada. Sin miedo y con desparpajo. Me encanta ver que el fútbol es fácil, jugado así, abriendo al campo y haciendo sufrir a un buen equipo, como el Olympique, que se encontró con un gol en fuera de juego que le dio vida.
A bote pronto llama la atención la facilidad con la que ve el fútbol Andrés Iniesta, que fue de largo el mejor. Andresito da clases de fútbol en cada partido. Está espléndido en ataque y hasta en la recuperación, más no se le puede pedir, sólo falta elegir la posición en la que tiene que jugar, cuanto más cerca de la portería, más decisivo es.
De Messi, sólo destacar su enorme calidad, algo que demuestra en cada partido, hoy también lo hizo. El tercer delantero es la gran revelación. Me levantó y aplaudo la irrupción de Bojan Krkic: 17 años y ya decisivo, dio la asistencia del primer gol y el pase que forzó el penalti en el segundo.
Con una delantera así, con pequeños grandes jugadores, el Barça jugó como lo tenía que hacer. Dio la estocada adelante y presionó muy bien en el centro del campo. Estuvo perfecto en la media Xavi, con Touré Yayá como destacado y Gudjohnsen muy trabajador. La defensa estuvo muy bien, salvo por la derecha. El Barça haría bien en fichar a un lateral derecho de calidad, porque Zambrotta no está a buen nivel.
Por el centro, magníficos Milito y Puyol. Abidal estuvo atento (excepto en el penalti) y Valdés no se enteró en el primer gol encajado, un tanto que no debió ser válido por fuera de juego posicional de Fred.
Jugando así, el Barça no necesita más. Crecerá cada partido, porque calidad la tiene y sólo tiene que pensar en disfrutar en el campo y olvidarse de todo lo demás. El empate le da la primera plaza del grupo y la posibilidad de jugar la vuelta de octavos de final en casa.