El inicio tuvo que ver con una jaula, una pareja de pajaritos que incubaron unos huevos y una negligencia que acabó con la vida de todos ellos. No entendí muy bien si fue por exceso de frío o por achicharramiento, pero se sintió mal.
Él es de esos tipos que se van descubriendo poco a poco. Parece muy próximo, pero se protege de las miradas, parece superficial y últimamente hasta sorprende.
Su pasión confesada siempre había sido la música. Refugiado en su ipod, en su sony, en un creative; escondido bajo los auriculares nuevos -siempre son nuevos, porque por el uso no le duran mucho-, soñaba con imitar a los grandes, siempre había querido ser Ritchie Blackmore, pero nunca había encontrado la excusa ni para aprender un acorde.
A alguien se le ocurrió la idea de sustituir aquellos pajarillos que tristemente habían desaparecido por algo más contundente y un día se encontró en casa con una guitarra eléctrica y un amplificador.

Con más de 50 años, él un empedernido seguidor de las baladas de 'heavy metal', ya tenía la excusa perfecta y no iba a dejar de cumplir su sueño.
Buscó una academia cerca del trabajo y un mes después sus dedos estaban lastimados, ya sabía lo que era un traste , ya empezaba a dominar los acordes. En el fondo, aquel niño que empezó hace una eternidad cortando teletipos , utilizando la picadora, enviado télex o llevando fotos en mano había descubierto lo que realmente le emocionaba: "Smoke in the water". Nunca es tarde!