Buen planteamiento inicial, pero descalabro en la segunda mitad. Por fútbol, por ocasiones, el partido tuvo que ser del Barça, pero el Espanyol se sintió perdido y en su único remate a puerta sacó petróleo.
En el primer tiempo, no hubo color. Rijkaard hizo lo que debía, dejó en el banquillo a Ronaldinho, y confío en la tripleta Iniesta, Messi y Bojan. El argentino volvió loco a Clemente Rodríguez, el Barça marcó pronto y tuvo oportunidades para decidir el partido, pero no lo hizo. Ni Messi, que tuvo un par, ni en una doble de Xavi y Bojan, con dos remates a los palos en la misma jugada, decidieron.
En la segunda mitad, el Espanyol presionó más arriba y el Barça dudó, se fue yendo cada vez más hacia atrás, por la inercia del partido y los de Valverde empataron. Desde ese momento hasta el final -quedaban 21 minutos-, de nuevo monólogo del Barça, que no llegó a concretar. A los de Rijkaard les falta confianza, no juegan mal al fútbol, pero ante cualquier pequeño contratiempo -hoy el empuje del Espanyol en el segundo tiempo- se vine abajo. El partido de hoy es un buen punto de arranque, pero no puede quedarse sólo en eso.
PD: No me ha gustado la obsesión piscinera de Luis García y de Tamudo, que caían sólo notando la presencia del defensor barcelonista.
PD2: Si a algún 'culé', antes del inicio del campeonato, le dicen que su equipo iba ganando en Montjuic sin Eto'o, Deco, Ronaldinho y Henry en el campo, pocos se lo hubieran creído.