Los hay de todo tipo, pero siempre con la costra benéfica. Aparecen como setas por Navidad y la excusa es la más variopinta. Son los calendarios, calendarios para recaudar fondos en pro de alguna causa justa: en favor de los más necesitados, para la lucha contra tal o cual enfermedad, para recaudar fondos con el más noble de los propósitos, en el fondo da igual si se trata de luchar contra el Alzheimer o para cubrir la cuota para un grupo de niños siga jugando a fútbol.
Últimamente se lleva la moda exhibicionista, hombres o mujeres, más hombres que mujeres, policías, azafatas o vecinos de tal o cual pueblo luciendo palmito, en algunos casos da igual si el michelín está bien puesto, en otros el photoshop y la silicona obra milagros.
Los calendarios evocan al pasado. Aquellos de macizorras que se contoneaban con el vaivén del Pegaso o que convivían con la grasa del taller de recambio de ruedas.
Con el tiempo, todos nos sentimos con derecho de protagonizar un calendario. Atrás han quedado aquellos años en los que Pirelli eran el único referente. Este año, Ryanair es el que más ha triunfado con sus exhuberantes azafatas; el Vaticano se ha lanzado a la carrera con su particular Calendario Romano. Un grupo de madres de Salamanca decidió que una buena manera de de recaudar fondos para las actividades extraescolares de sus niños podía ser mostrar sus encantos, once policías de Pinto (Madrid) quisieron ser menos y se desnudaron para recaudar fondos en favor de la Asociacion Local Contra el Cáncer y a las víctimas de la violencia doméstica, como tampoco la Guardia Urbana de Benicàssim, ni las falleras de Silla , ni la policia de Alhama , ni los Bomberos de Vigo , de Sevilla , de Barcelona, de Málaga o de Arteixo .
También lo han hecho los estudiantes de la UAB y de la UB y los estudiantes de Químicas de Oviedo para costearse un viaje de fin de carrera.
A la moda se han apuntado los jugadores profesionales de rugby australiano , los doctores italianos , los vecinos de Cambados , los remeros gallegos y hasta los vecinos de Hortaleza , que se han dejado fotografiar desnudos en protesta por los parquímetros.
Yo, en vano, he intentado convencer a mis amigos para una iniciativa similar, pero no se han dejado engañar. Infelices, no saben que con lo recaudado podríamos dar la vuelta al mundo, todos, y aún nos sobraría dinerito para alguna obra benéfica.

PD: Puestos a elegir me quedo con el que Carissa Byers hace cada año de Penn Lennon Smith. Es el que ilustra el post.