Es un restaurante pequeñito (6, 7 mesas como mucho) con una carta no muy extensa, pero con una materia prima superior. Se trata de L'Empordanet, situado en el centro de Sabadell, que descubrí anoche en una de las esporádicas cenas de 'cuñaos'.
El primer plato fue correcto (una tortilla de ajos tiernos), pero disfruté con el segundo. Un solomillo de Girona con fesolets (habichuelas) y gírgoles (una variedad de setas de cardo) de una calidad superior. Lo regamos con un Castell del Remei Gotim Bru .