A finales de los años 60 y principios de los 70, la NASA se percató de que, en situaciones de ingravidez, el astronauta perdía cada semana cerca de un 2% de masa muscular. Por ese motivo, los doctores suecos Tesch y Berg, del Instituto Karolinska de Estocolmo, desarrollaron posteriormente un sistema de entrenamiento de la fuerza en un medio sin gravedad: la tecnología inercial Yo-Yo .
En España, la primera máquina que se vio en España la trajo la atleta sueca de origen ruso Ludmila Engquist , cuando entrenaba en el CAR de Alfas del Pi (Alicante).
Cuestan entre 5.000 y 12.000 euros y no son fáciles de conseguir. El preparador físico Julio Tous es el que introdujo el trabajo de las Yoyó o poleas cónicas excéntricas entre los deportistas españoles. Se ha utilizado con gran éxito tanto en entrenamientos, como también en la rehabilitación y prevención de lesiones.
De todo ello tratará la colaboración externa de mañana.