La semana informativa en Can Barça ha sido de lo más jugosa. Se ha pasado de las percepciones a las realidades, pistas para interpretar el futuro. Se ha demostrado que a Joan Laporta le importan más las formas que el fondo y que es capaz de despedir a un entrenador por lo que dice, no por ser un desastre en la gestión, planificación y en la obtención de resultados del equipo, como ha ocurrido con Dusko Ivanovic.
Se ha demostrado que a su directiva le importa poco el baloncesto y que al frente de la sección han puesto a quien peor podía gestionar una crisis de este calado, a Josep Cubells, de escaso recorrido verbal y que le viene muy grande el puesto.
A Ivanovic lo tenían que haber despedido antes, pero no por largar de Savic, un tipo que está en el punto de mira por su continuo despropósito en los fichajes. Desde esta semana, ya se sabe que en Can Barça no importa cómo lo haces sino qué dices.
Bueno, tampoco es exactamente así. En la semana que se ha cumplido un año de la célebre 'rajada' de Eto'o en Vilafranca, el camerunés volvió a protagonizar otro de sus 'shows'. Volvió tarde y -un poco- lesionado de la Copa África y no jugará en Zaragoza. Como el equipo anda sobrado de goleadores, pues otra baja... Pero no pasará nada, Eto'o es el primer protegido de Laporta y nadie se va a atrever a decirle lo que se puede y lo que no se puede hacer.
Rijkaard, seguro que no. Visto el futuro de Ivanovic, el holandés está cada vez más desganado. La rueda de prensa previa al partido contra el Zaragoza fue una retahíla de tópicos por su parte, sin ningún contenido y sólo le faltó decir: acabad de preguntar rápido, que me quiero ir a comer.
Se presentaron los números del primer semestre. Nada nuevo bajo el sol: 9,4 millones de beneficio. Soriano es un tipo muy profesional con los números, pero tengo mis dudas sobre si sería un buen presidente. Al menos tiene claro que los socios les eligieron para que el equipo ganara títulos, no para que el club gane dinero. Soriano, uno de los eternos delfines, dejó ir una puya contra Laporta sobre el futuro electoral: "Fuimos elegidos para dirigir el club durante cuatro años, no durante dos y dedicarnos los otros a hacer campaña electoral desde dentro".
Al equipo lo veo superado por la situación, pendiente de recuperar la ilusión. Necesita el Barça un resultado que le levante el ánimo o dos derrotas seguidas para acabar con esta agonía que ya dura demasiado...

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