Desde finales de la temporada pasada, teníamos una cita pendiente. El medio de comunicación para el que trabajo le había concedido un premio a Leo Messi y nos pusimos manos a la obra. Teníamos que ajustar las agendas de los presidentes, buscar una fecha, un lugar, una hora... Paralelamente teníamos pactada una entrevista con el jugador. Para ello hablamos con su padre, con Jorge Messi. Le explicamos la importancia del Trofeo, quien lo había ganado y si podía darnos día y hora para hablar con Leo.
Después de unas cuantas llamadas telefónicas y de bastantes más correos, Jorge dio el visto bueno y nos advirtió que tendríamos que coordinar la cita con el departamento de comunicación del Barça. Eso fue más complicado, no por la ineficacia del mismo, sino porque están totalmente desarmados ante los 'cracks'.
Habíamos quedado después del entrenamiento de hoy, lunes. Dos redactores de la sección, un fotógrafo y un equipo de televisión lo esperaban, pero Leo tenía hoy otros planes. Desde el departamento de comunicación nos han avisado -cuando ya estábamos en el Camp Nou- que a Messi no le iba bien. Al parecer habían llegado hoy unos periodistas argentinos y ha decidido irse a comer con ellos.
¡Fantástico! Desde el club se han quedado sin palabras. Disculpas, mil disculpas e impotencia. "No podemos hacer nada. Si el jugador no quiere... Esto parece una guardería..."
Nosotros estamos que nos subimos por las paredes, la planificación por los aires. Se demuestra que el código interno del club no existe y que si los jugadores hablan con la prensa es porque así se lo obligan por contrato publicitario. Ha ocurrido esta semana con Ronaldinho, que concedió una entrevista a Marca en la presentación de un videojuego, con Messi que habló con la prensa porque Adidas y el Banc de Sabadell así se lo obligaba por contrato.
Después desde el club se les llena la boca criticando el papel de los periodistas de Barcelona y lo comparan con el apoyo que históricamente los medios dan al Real Madrid.
Amigos, esto no funciona. El día a día es complicado en el Camp Nou, para ellos y para nosotros. Todos intentamos ser más profesionales, pero muchos jugadores no acaban de entender por qué tienen que hablar con los periodistas. Tendrían que fijarse en el deporte profesional por excelencia, en la NBA, en la NFL o en la MLB. Allí los periodistas entrevistan a los jugadores recién salidos de la ducha, en el fragor del vestuario. No valen excusas de "Lo siento, he quedado" o "Hoy no tengo ganas de hablar", o hablan o los multan, no hay excusas del tipo: "Como el código es interno, la multa también...".
Hemos quedado con Messi para el jueves. El premio se lo entregamos el viernes, ocho meses después de la concesión. Sólo espero que pase todo, pero nunca olvidaré este nuevo episodio de desgobierno. Si no colaboras ni cuándo te dan un premio...