Era tan fea que quiso suicidarse saltando al vacío y ya estaba lleno.
Era tan fea que chupaba un limón, el limón le hacía muecas a ella.
Era tan fea que para quitarse el hipo se miraba al espejo.
Era tan fea que en vez de menstruación tenía monstruación,
Era tan fea que la pilló un coche y quedó mejor.
Era tan fea que se golpeó en la espalda y se dio en la frente.
Era tan fea que en vez de ir al zoo la venían a ver a casa,
Era tan fea que cuando jugaban al escondite nadie la buscaba.
Era tan fea que cuando se murió tuvieron que recubrirla de mortadela para que se la comieran los gusanos.
Era tan fea que la única vez que la silbaron la atropelló el tren,

Fernando Álvarez y Alfredo Pérez.