Cataluña le ha dado una segunda oportunidad. Ha calado hondo el mensaje de "cuidado que viene el lobo", tan bien gestionado desde la dirección de campaña del PSC y ZP se ha encontrado con un regalo envenenado. Ese tipo de talante afable y cejas arqueadas, ya sabe que a estas alturas Andalucía no es el principal granero de los socialistas, sino Cataluña y que ha llegado la hora de plasmar en realidades, esas promesas que pocos se las han creído desde que las televisiones y las radios repitieran su mensaje: "Aprobaré el Estatut que salga del Parlament de Catalunya...". Pero claro, aquí no se ha votado a favor, sino en contra. De ahí la participación, de ahí el resultado aplastante de los socialistas.
"Si tú no vas, ellos vuelven" advertía otro de los mensajes electorales del PSOE y claro, el lobo estaba a las puertas. De otro modo no se puede entender que tantos ciudadanos que han sufrido en sus propias carnes los desvaríos de los gobiernos de aquí y de allí, hayan decidido volver a apoyar a los que menos miedo daban.
Repasando la prensa de hoy, se pueden encontrar mil análisis sobre lo ocurrido: La victoria del PSOE, la no victoria del PP, el descalabro de Llamazares, de ERC y el problema por el auge del bipartidismo, una tendencia que condena al gris entre el blanco y el negro. Yo me quedo con la particular visión de Quim Monzó, el Cortázar catalán, un tipo con el que me identifico de todas, todas:
Pues finalmente voté. Ya ven: la vida es rara. A pesar de las reticencias, a pesar del desengaño creciente, a pesar de que en principio ninguna opción me satisfacía por completo (¡qué difícil es que algo te satisfaga del todo!), a pesar de todos los pesares, hice caso a las voces que me desaconsejaban abstenerme. ¿Por qué recapacité? Sinceramente, lo ignoro. Algo dentro de mí me impelía a ello. Pero sí sé que, una vez libre de los almibarados prejuicios de quien todo lo sueña perfecto (¡como si la perfección existiese!), entre los candidatos descubrí a uno que me interesaba. A partir de ese momento se produjo el milagro: cuanto más analizaba su propuesta, más me ilusionaba. De modo que, contra mis apáticas previsiones iniciales, voté. Le voté con todas mis fuerzas. Luego, la espera hasta los resultados. Y entonces -de repente- la sorpresa. Debo confesarles que nunca antes, en mi larga vida como votante, había resultado vencedora ninguna de las opciones que escogía. Siempre salía otra. Esta vez ha sido diferente. Envié seis SMS, que pagaré a gusto cuando me llegue la factura, ahora que sé que, tras el recuento de votos, Rodolfo Chikilicuatre ha sido el ganador. ¡Perrea, perrea!



11 mar 2008 | 07:18 PM
Pues, vamos a ver si se nota que aquí mandan los mismos. Por suerte no han llegado a la mayoría absoluta. Aunque peor que si el PP mandara no creo que lo hagan.
qué bueno el Monzó!
12 mar 2008 | 12:04 AM
@Sansar: Eso es lo bueno, que no han tenido mayoría absoluta. Creo que tendrán que espabilar, no habrá una tercera oportunidad.