Dos goles a pelota parada, dos errores de marcaje y todo el trabajo por los suelos. ¿Quién puede creer en un equipo como el Barça? Incapaz, timorato, con poco oficio... demasiadas oportunidades perdidas. La defensa es un coladero, con muchas dudas, sin colocación. La pareja Milito-Thuram naufraga en el eje, Carles Puyol ofrece su peor versión en el lateral derecho. Abidal cumplió en el izquierdo, pero erró en el marcaje de Uche en el 2-2. El peor jugador con diferencia ha vuelto a ser Edmilson. El brasileño está para jubilarlo. Lento, impreciso, fue un lastre para el equipo en una posición determinante para el esquema de Rijkaard, esa que da el equilibrio atrás y un plus en la creación. Xavi e Iniesta estuvieron a buen nivel; Eto'o, salvo el gol, estuvo luchador y Bojan fue el mejor. Cuando salió Henry, el francés estuvo bien en la jugada de 1-2, pero la expulsión de Milito acabó con las esperanzas del equipo.
El arbitraje de Rubinós Pérez fue pernicioso para el Barça. Expulsó a Milito después de haber enseñado una primera tarjeta amarilla inimaginable. Me temí lo peor cuando en una acción de Puyol con Crusat, en la que protegió el balón, Puyol vio la amarilla. Schuster hubiera preguntado de dónde es el árbitro, pero en el Barça ni eso vale como excusa.
Yo lo digo abiertamente, no creo en este equipo. Ante la primera dificultad se viene abajo. El jueves podemos vivir el primer capítulo final de la quinta temporada de Rijkaard en el Barça. Intuyo que habrá otros dos capítulos más en 'prime time'.

La foto es de Reuters.