Indignante, incomprensible, de vergüenza ajena... Es de esos partidos que se recordarán en mucho tiempo, en los que el Barça se dejó ir después de firmar la mejor primera parte de la temporada y acabó fulminado. Es una derrota que da que pensar y que abre los ojos a aquellos que señalaban sólo en una dirección cuando se hablaba de los males del equipo. Señores, ya estamos en medio de la tempestad, ya no sólo podemos criticar la falta de profesionalidad de Ronaldinho, la falta de compromiso de otras estrellas, sino la incapacidad del entrenador y la falta autoridad de la directiva. Ha llegado el momento de tomar decisiones, decisiones dolorosas, se debe tener claro el diagnóstico e intervenir con precisión de cirujano.
El Barça tiene todo el tiempo para rediseñar su plantilla con vistas al futuro, pero no puede volverse a equivocar. No puede Laporta esperar a ver si a última hora la pelota entra, como hizo el año pasado y después enmascararlo todo con la llegada de un 'crack', porque corre el riesgo de volver a equivocarse.
Hay quien incluso se ilusione con la 'Champions', pero con este equipo hay que ser malpensado y temerse lo peor. Es el momento del borrón y cuenta nueva, un fin de ciclo que afectará a la plantilla y al banquillo, pero conociendo al famoso entorno, no me extrañaría que engullera también a la directiva. Game over! El Barça no merece otra cosa.

La foto es de Reuters.