¿Dónde está aquel barcelonista que nos restituyó el honor con sus decisiones y su círculo virtuoso? ¿Dónde está aquel personaje brillante que con un discurso de altura encandilaba a los barcelonistas? ¿Qué fue de aquel abogado dispuesto a acabar con la prepotencia del nuñismo para crear un nuevo estilo? ¿Por qué como aquel ve enemigos por todas partes? ¿Con qué derecho se atreve a llamar embaucadores, hipócritas y tramposos a los periodistas que no son de su cuerda? ¿No sería un encantador de serpientes al que se le ha visto el plumero en cuanto las cosas no han ido bien?
Hoy Laporta ha tenido la respuesta en el Camp Nou. Los pañuelos no eran contra el equipo, sino contra él, contra su prepotencia, por su soberbia, por la mala gestión de las situaciones complicadas, por ese punto de sobrado, por confundir, como Núñez, su cargo con el Barça.
No es això, company; no es això! Criticar la gestión de Laporta, no es ser antibarcelonista; es ser coherente. El Laporta 'Elefant' hubiera estado orgulloso hoy de los socios si el presidente hubiera sido otro, pero él ya ha perdido el norte. Ahora el barcelonismo esperará paciente, volverá a vivir episodios pasados y, seguramente, comprobará que lo de este club no tiene remedio: por una vez que teníamos un presidente a la altura del club, va, se endiosa, se confunde y aparece su vehemencia.
Laporta hace tiempo que ha perdido la compostura. Empezó a mostrarse tal cual cuando en un arranque de prepotencia decidió cargarse todos los vestigios rosellistas en la entidad; dejó entrever su manera de ser con el episodio en el aeropuerto, con la manera que gestionó la marcha de su cuñado y agachó las orejas después de que el año pasado, el Barça no ganara nada.
Pero no ha aprendido nada. De aquel tipo ilusionante, coherente y con las ideas claras que llegó hace cinco años, nada queda. Me lo habían advertido: "Este tipo es un prepotente". Nunca me lo creí, pero poco a poco, he ido abriendo los ojos. A este Jan me lo han cambiado, se atreve con todo y con todos, ve enemigos por todas partes e intuyo que llegará el día en que compruebe que hasta un trolebús le insulte (1).
(1): Hace referencia a una frase pronunciada por José Luis Núñez, cuando en una campaña electoral que luchaba contra Angel Fernández, se quejó del lema electoral de éste: "El final de la soberbia"; que insertó en prensa, radio y hasta en los autobuses de Barcelona.