
Me gustó el ambiente de Old Trafford, pero menos de lo que pensaba. Media hora antes del partido, no había rastro de la afición del United en las gradas, después vibraron y sufrieron, sufrieron mucho, especialmente cada vez que Leo Messi encaraba a algunos de sus defensas.
Es Old Trafford el paradigma de la globalización. El Manchester es un club global y ha transformado su negocio. Me comentan que más que aficionados, en las gradas del viejo Trafford se dan cita espectadores deseosos de ver un gran espectáculo, hoy puede ser el fútbol, otro día una obra de teatro o un concierto musical.
Por eso, el estadio tiene muchos espacios reservados, numerosos palcos VIP con el que el United saca muchos beneficios. Esos pingües ingresos van en detrimento del nivel de excitación de la grada, porque normalmente quienes pagan cantidades exorbitantes por una localidad de privilegio, no son los que se desgañitan después.
Las instalaciones son de gran nivel, pero en la tribuna de prensa el espacio es mínimo y eso que en algunos casos, como en el de las emisoras de radio, se tiene que pagar un canon (12.000 euros) para poder dar en directo los partidos. Por esa cantidad, apenas hay espacio para tu portátil, la pantalla de plasma (una para cada tres periodistas) para ver el partido y mínimamente un hueco para sentarte.
El estadio tiene un memorial dedicado a la tragedia de Múnich y mucho espacio para recordar las gestas del United. Esa es la diferencia, al no ser un club propiedad de los socios, no se valora lo conseguido en tal o cual periodo, sino globalmente.
En el Barça eso no pasa. Si está Núñez en el poder se obvia lo conseguido por el Barça de Montal, si está Laporta, no existe el pasado de Núñez y de esa manera se pierden referentes. El Barça tendría que tener un recuerdo permanente para aquel equipo que conquistó la Liga de Campeones en Wembley, pero también para el Barça de las 5 Copas, un recuerdo a los grandes jugadores: a Kubala, a Cruyff, a Ronaldinho... y no ir escondiendo lo conseguido en el pasado, porque no estaba el presidente de turno.
Le queda mucho por aprender al fútbol español y al Barça en particular. El fútbol es tradición e historia, no egos, y aún estamos a tiempo de recuperar las esencias para valorar lo que el Barça ha sido, es y será.
PD: En mi foto, la acreditación de prensa del partido.



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