Hace cinco años que no me invadía una sensación como la vivida hoy en el Camp Nou. Parecía que jugaba el Barça de Gaspart, la crispación estaba instalada en la grada y duele, duele mucho, que Frank Rijkaard se haya despedido de esta manera, lo que demuestra el compromiso de este grupo de futbolistas.Ha sido un partido surrealista: pitos para Laporta y para Deco y Eto'o, a quien el público les recriminó su baja en el Bernabeu.
Todo el mundo ya está avisado. Intuyo que no habrá ni cien días de gracia para Guardiola, porque el Barça no puede permitirse ya ni una duda más. Todo lo que no sea un título, será un debacle. Al loro.

La foto es de EFE, recogida en La Vanguardia.