Nada nuevo bajo el sol. Si alguien pensaba que Ingla y Txiki iban a aportar algo de luz al futuro, es que no conocen a los dos interlocutores. Markin puede estar horas y horas divagando, aburriendo a las ovejas, y es lo que consiguió hoy. Txiki, que jugaba de delantero, con la edad ha ido perdiendo fondo y ahora se dedica a tirar balones fuera.
Ingla es un burócrata. Pensaba que en vez de estar en la sala de prensa del Camp Nou, estaba ante un selecto auditorio y se ha dedicado a dar explicaciones técnicas. Marc no ha entendido que no estaba en un consejo de administración.
Txiki es de los que no asume los errores. La culpa siempre es de los otros y no es algo de lo que él sea culpable, el presidente Laporta le protege y así no vamos a ningún lado.
Después de dar muchas vueltas en círculo (que ya no es virtuoso), a la hora de concretar las acciones inmediatas se me hace complicado. Queda claro que Gerard Piqué, un suplente, será el primer fichaje y que de los cinco que acaban contrato, sólo se le renueva a Sylvinho.
Muy bien. ¿Qué más tenemos? Poca cosa. No echaron al entrenador porque confiaban en él, como confiaban en la plantilla, por aquello del respeto al campeón. Dicen que Frenk puso unas cuantas multas, pero no saben a quien ni por qué.
Pero bueno, ¿A quién van a echar? Pues tampoco se sabe. Dejan entrever que se irán "jugadores importantes" que han llevado al Barça a la consecución de títulos en el pasado. Uno de ellos es Ronaldinho, Deco ya se sabe y también tendría que irse Eto'o, aunque cuando preguntan a Txiki: ¿Influirá la reacción del Camp Nou? Contesta en negativo. Total, a quien importa a estas alturas lo que diga el aficionado.
Llegados a este punto, y como soy muy mal pensado, vuelvo a sentir escalofríos cuando uno de mis hemisferios cerebrales apunta la posibilidad de que estamos ante una inmensa cortina de humo, que el club vuelve a improvisar y que no vamos a salir del hoyo.
Txiki, Markin, Jan y a todos los directivos ya están avisados. Ya no valen excusas de mal pagador, ni tan siquiera ese ejercicio de victimismo que tanto gusta a Laporta y que tanto criticó de Núñez. Yo por si acaso estaré atento y mientras un trolebús no insulte al presidente del Barça, no hace falta ponerse nervioso.