La moción de censura que plantea Oriol Giralt y patrocina Josep Maria Minguella está a menos de 700 firmas de conseguir las 5.882 necesarias para llevar a las urnas a Joan Laporta. Como a estas alturas nadie duda de que esto ocurrirá, la consecuencia es evidente: Existen muchas posibilidades de que Joan Laporta deje de ser presidente del Barça y de que se convoquen elecciones y eso no es una utopía.
Cuando 'Elefant Blau' planteó una moción de censura a Núñez, el denominado 'nuñismo sociológico', esos 20.000 apoyos cautivos (peñas) que tenía el ex presidente, respondieron en el momento de la verdad, como lo habían hecho en todas las elecciones anteriores.
Ahora, el escenario es otro. No existe el laportismo como fenómeno de defensa al actual presidente, que tiene tras de sí un reguero de desencantados, dispuestos a pasarle cuentas a Jan antes de hora.
Hay muchas posibilidades de que en una moción de censura, Laporta salga derrota y tenga que abandonar el Camp Nou por la puerta de atrás, como lo ha hecho Rijkaard o como lo harán Deco, Ronaldinho y Eto'o.
El procedimiento en los estatutos está claro. El jueves finaliza el plazo de recogida de firmas y se debe constituir la mesa del voto de censura, donde puede haber alguna sorpresa en cuanto a su constitución.
La misma la forman cinco miembros (dos a propuesta de la directiva, otros dos son los dos primeros socios o compromisarios que firmaron la solicitud y el presidente lo elige la Federación Catalana de Fútbol) y ahí hay un punto de fricción.
El presidente es quien desharía el empate en el caso de duda entre las partes. El último rumor que circula es que existen presiones para que ese voto de calidad lo ocupe un destacado dirigente, defensor de Laporta. Da igual, creo que la suerte está echada.
Para que la moción prospere se necesita la participación de, al menos el 10 por ciento de los socios, y que dos tercios del total estén a favor de la moción.