Otro día ajetreado. Después de cerrar los ojos muy tarde tras la tensión del Holanda-Italia, esta mañana me he acercado a la concentración de los franceses, a casi 80 kilómetros de Berna, para ver cómo respiraban los 'bleus', rivales de Holanda el próximo viernes.
El entrenamiento era a puerta cerrada y me ha costado encontrar la carpa de prensa preparada por la Federación Francesa. Como mi francés es inexistente y Châtel St. Denis está en territorio francófono he tenido que preguntar la dirección en... catalán!!! Y la amable agente me ha entendido y, lo más grande, yo también a ella.
Allí me he encontrado con Jordi Borda (Cat Radio) y Sònia Gelmà (RAC 1), que perseguían a Eric Abidal, uno de los protagonistas hoy junto con Gallas en la zona de entrevistas.
Después de un texto sobre Sneijder, otro sobre Gio y Zambrotta y las declas de Abidal (la preparación física!!!!) apenas me quedaba media hora para comer y ver el partido de Epaña. Sabía que después, con una faena de aliño (Grecia-Suecia), tampoco tendría posibilidad de cenar, como así ha sido.
Me ha gustado el partido de España. Juegan tan bien de mediocampo hacia adelante como preocupan mirando la parte de atrás, pero cuatro goles no se marcan todos los días en una Eurocopa. La lástima es Villa -que es uno de los nueve que quiere el Barça- haya marcado un 'hattrick', porque ya os podéis imaginar a cuanto se cotizan los goles aquí.
Mañana tengo un día un poco menos estresante. Comeré en condiciones, me acercaré a ver a los franceses y tendré que escribir alguna ocurrencia sobre Holanda (no hay ni entrenamiento ni declaraciones). Después por la noche, otra faena: un Suiza-Turquía. Y luego dicen que la vida del enviado especial es regalada...