Nos habían avisado de que para la cobertura del Portugal-Alemania tendríamos a un colaborador especial. No sabíamos más. Llegó a Basilea media hora antes del partido, todo era en secreto. Un coche lo dejó a las puertas del estadio, lo recogimos a las puertas del St. Jakob, un santuario culé, donde el Barça ganó aquella Recopa ante el Fortuna Düsseldorf. Empecé a atar cabos. Fue discreto, ni se inmutó con los goles y se fue cinco minutos antes. Suerte que tengo una foto para demostrarlo todo.