
A los que viajan en los próximos días siempre les queda el íntimo egoísmo de pensar que no volverá a repetirse, es cuestión de un simple cálculo de probabilidades. Son accidentes que suceden muy de década en década, nadie puede pensar que le tocará a él y, sin embargo, un nudo en el estómago nos ahoga pensando en la posibilidad.
Desde hace muchos años viajo en avión. Vuelos nacionales, internacionales, transatlánticos y transcontinentales, da igual. En cuanto enfilo el ‘finger’ y tomo asiento en cualquier Boeing, Airbus o MD, como el del desgraciado accidente de Barajas, nunca pienso en negativo. Hay que ser pragmático y ante situaciones que no pueden controlarse, preocuparse por ellas genera una tensión innecesaria. Por ello, íntimamente me pregunto: “¿Puedes hacer algo para controlar lo que ocurre? ¿No? Entonces, de qué hay que preocuparse”.
Estos días muchos de nosotros viajaremos, muchos tomaremos un avión, en algunos casos incluso será un MD, puede que de la compañía Spanair, pero todos confiaremos en el cálculo de probabilidades, no hay nada más a lo que acogerse.
En el periódico canario “La Provincia”, el periodista Miguel F. Ayala escribe hoy un artículo titulado: “El avión donde viajábamos todos” en el que describe la situación que se encontró en el aeropuerto grancanario durante toda la tarde de ayer:
“Visto el desfile de rostros conocidos que aguardaba ayer en el aeropuerto de Gran Canaria noticias de sus familiares, no es un dislate afirmar que en ese maldito avión de Spanair accidentado en Madrid viajaba un pedacito de todos los grancanarios”.
Son días tristes, porque muchos sueños quedaron resumidos en un fundido en negro al final de una pista de aterrizaje.
© Foto EFE



21 ago 2008 | 08:26 PM
es una desgracia que ocurran estas cosas, pero como decía un pasajero hoy por la tele, la vida continua... si vas a condicionarte la vida con cosas así, al final uno acaba recluido en casa.
la noticia no es el accidente, que de accidentes de avión o de tren cada año hay a puñados repartidos por el mundo. yo diría que la noticia es que ha ocurrido aquí, en casa. y así parece que nos toque más. y, por otro lado, me resulta curioso las reacciones de los políticos, cuando cada fin de semana están muriendo de media 30 o 40 personas en las carreteras. Supongo que es un tema de magnitudes, no?
me quedo con tu reflexión: “¿Puedes hacer algo para controlar lo que ocurre? ¿No? Entonces, de qué hay que preocuparse”. Cada día me entreno para llegar a ese nirvana.
21 ago 2008 | 08:36 PM
Durant un temps, cada vegada que anava amb avió, se'm feia un nus a l'estòmac cada cop que l'avió s'enlairava o aterrava. Però vaig aprendre a controlar aquesta por gràcies a dues coses: una, el fet de viatjar amb les nenes, ja que no podia mostrar davant d'elles que jo també tenia por; i, l'altra, aquesta visió pragmàtica que tens de les coses, que em va ensenyar a saber-me controlar davant les situacions incontrolables.
22 ago 2008 | 11:36 AM
@Sansar: Por mucho entrenamiento es complicado. Yo al principio lo pasaba mal, pero con los años te das cuenta de que hay muchas cosas que no puedes controlar y que no vale la pena desvelarse cuando no hay solución. Lo de los políticos es todo fachada, tienen que salir en la foto, sea cual sea el motivo. Hace tiempo que he dejado de creer en ellos.
22 ago 2008 | 11:39 AM
@Lucy: La primera raó ha estat fonamental i ens ha ajudat a diferents etapes i situacions de la vida. Igual que tu ho feies per elles, jo ho feia per tu, però amb convenciment.
22 ago 2008 | 03:28 PM
respecto al tema de los políticos, creo que más que el salir en la foto, su tarea es el evitar no-salir. la tragedia está ahí y por desgracia no se puede hacer nada por arreglarla: lo único que se ha de evitar es crear una crisis de la nada.
22 ago 2008 | 08:28 PM
@Mauro: Una crisis de la nada... Al menos que sirva para que haya más seguridad en los aviones, un mayor control, porque la vida nadie se la va a devolver.
25 ago 2008 | 10:13 AM
A mi lo que me revuelve el estómago, es el ánimo tomatero de algunos medios de comunicación en situaciones así, donde no paran de buscar las exclusivas lacrimógenas.
Creo que como apunta Sansar, es un tema de magnitudes. Los aviones son grandes, viajan muchos pasajeros y van a gran velocidad/altura. De modo que todo resulta más 'impactante', si se me permite.
No obstante, espero que esto sirva para que las líneas aéreas redoblen sus controles en tiempos en que al parecer, la precariedad ha llegado de la mano de la reducción de costes.