Acabo de volver de Montjuïc y escribo calentito. He sentido impotencia desde la tribuna de prensa, impotencia e indignación. No alcanzo a comprender porqué unos tipos que están desterrados del Camp Nou desde hace cinco años por sus actos de violencia y trapicheos varios, tienen la posibilidad de comprar una entrada y asistir a un partido de fútbol.
Es indignante que les permitan entran en un campo de fútbol, pero es inexplicable que sabiendo lo que tramaban -lo publicaron en internet muchos días antes del partido- nadie tomara cartas en el asunto, que entraran bengalas en el recinto, que los pusieran en la grada superior y que se culpen de la negligencia entre el Espanyol y los Mossos.
Me parece indignante que algunos jugadores del Barça celebraran los goles con esos seguidores. Pase que Henry esté despistado, pero no que Gerard Piqué lo haga. Todos tenemos nuestra responsabilidad y hay que asumirla, así que no estaría mal que el club multara a ambos.
Es indignante que en el palco los directivos del Espanyol increpen a Laporta por los incidentes, cuando es el club blanquiazul el único responsable de que los 'Boixos Nois' estén en la grada. El Barça ha asegurado que no ha comprado "ni una sola entrada" para el partido y que se ha limitado a intercambiar con el Espanyol algunas tribunas, zona en la que no estaban los 'Boixos'.
Me parece indignante ese complejo de inferioridad perpetuo, no de los seguidores del Espanyol, sino de sus dirigentes. No es de recibo que Sánchez Llibre hable de que la liga está "prostituida", que el director general, Pedro Tomás, estuviera a punto de llegar a las manos con el inconsciente Piqué en la zona mixta o que Márquez planteara una discusión de bar cuando un periodista le preguntó si creía que el gol de su equipo venía precedida de una falta.
Llegados a este punto, habrá que hablar de fútbol. Partimos de la base que el arbitraje de Luis Medina Cantalejo ha sido determinante para la suerte del partido. No ha acertado ni una y lo saben hasta en Australia. Los 'aussies' aún le recuerdan que les echó del Mundial de Alemania por un penalti inexistente que pitó a favor de Italia en el minuto 89 de los octavos de final.
El gol del Espanyol es una falta de Luis García a Valdés. La expulsión de Nené es, cuanto menos, rigurosa y el penalti a Eto'o sólo existe en la imaginación de Medina.
Es evidente que a fútbol sólo ha jugado el Barça y hubiera sido injusto que hubiera perdido esta noche, después de los 18 remates a puerta realizados y que los palos de la portería de Kameni repelieran sendos remates de Xavi y Henry.
Ah, se me olvidaba. Yo soy de los que cubro los partidos del Barça y también del Espanyol y tensión como la que he vivido en la tribuna de prensa hoy, con aficionados increpando a los periodistas, hacía tiempo que no recordaba.

La foto es de AFP.