Trabajo, fútbol sin brillo, pero victoria. 15 sobre 15 y la portería a cero. Crece poco a poco el equipo y los que entran, al margen de que permiten la dosificación de los titulares, ofrecen calidad. Lo vimos con Víctor Sánchez, el comodín de Guardiola, que se fue quitando el peso de la responsabilidad con los minutos y cuajó una buena segunda mitad.
Andrés Iniesta es el santo-y-seña del equipo, el tipo que luce los galones sin estridencias, que cuando se empeña desequilibra. Y voy a romper una lanza por Víctor Valdés, que estuvo bien, muy bien diría, especialmente en la primera parte, con dos grandes intervenciones.
Y ante la espesura, un destello de Eto'o. Que marcó el gol más difícil y falló el más fácil. Una victoria que vale igual que la espectacular sumada ante el Atlético de Madrid.
Lástima de las lesiones de Keita, Márquez y Touré Yayá para un domingo redondo, en el que no hizo falta que Leo Messi jugara. Ya tendrá tiempo en Basilea y frente al Almería.

La foto es de AP.