Tenía 54 años y un recorrido vital que los duplicaba. La última vez que nos vimos fue en la Agencia, él gestionaba las relaciones institucionales de Abertis, empresa que tenía una colaboración con EFE. Quedamos en vernos con una mesa y un mantel por en medio, nos cruzamos unos cuantos SMS, pero el encuentro no se llegó a producir.
Nunca podré agradecer a Ricard Maxenchs lo mucho que me ayudó en mis principios. Supongo que le llamó la atención que promocionaran a un cargo de responsabilidad a un periodista de apenas 29 años y más que sustituyera a un amigo suyo como jefe de deportes de EFE.
Ricard era siempre la voz al otro lado del teléfono en etapas de crisis. Alguien que te ofrecía una pista, un rendija de luz ante un asunto intrincado, por eso le estaré siempre agradecido, por eso hoy siento su pérdida, la de un periodista que siempre supo estar a un lado y a otro.

Fallece Ricard Maxenchs.