Protagonismos

Crear polémicas estériles es uno de los signos distintivos de los barcelonistas, otro es el exceso de protagonismo. Estos díás, días de vino y rosas en lo deportivo, nos despistamos con cuestiones colaterales. A raíz del fallecimiento del maestro Ricard Maxenchs, los popes de la radio catalana, han tenido la misma feliz idea: solicitar que la sala de prensa del Camp Nou se bautice con el nombre de Maxenchs. Escuché la propuesta de boca de Joaquim Maria Puyal minutos antes del inicio del Basilea-Barça. A primera hora del día siguiente, Jordi Basté apadrinaba la misma idea. ¿Coincidencia? Qué más da! El grupo Godó ha capitalizado la idea de Basté, cuando las iniciativas, las buenas iniciativas, se contemplan o no sin necesidad de que tengan que ser apadrinadas.

Polémicas estériles

La polémica estéril es la creada desde diferentes ámbitos periodísticos sobre un hecho que se produjo en el Tanatorio donde se velaba a Maxenchs. Diferentes fuentes apuntan a que la hija de Maxenchs pidió que el presidente del Barça abandonará la instalación por respeto, ya que Laporta fue el que liquidó el contrato de Maxenchs con la entidad barcelonista.
No encuentro motivo de polémica. La familia de Maxenchs puede decidir a quien considera grato o non grato en un acto íntimo como aquel y el presidente del Barça estaba obligado a cumplir con su obligación y dar sus condolencias a la familia de uno de los iconos del barcelonismo transversal. Laporta no quería a Maxenchs en el club, por lo que representaba, no por su falta de valía y el Barça lo indemnizó por ello. Punto y final. Polémica zanjada.