El secretario de la Academia, José Manuel Blecua, dice que se trata de que el diccionario refleje realmente la lengua actual. Nada que ver con el lema fundacional de la RAE: "limpia, fija y da esplendor".
Existe un conflicto de intereses, es una pura contradicción aprobar la inclusión en el Diccionario Académico de 'pen drive' y de las siglas USB y a la vez "consensuar con las Academias americanas" expresiones tan trasnochadas como chiste verde, poner como una moto, paganini, animal de bellota, subidón o cuerpo de jota.
Durante muchos años, la RAE ha vivido de espaldas al lenguaje de la calle y apostó por no incluir palabras que se encontraban en el habla del día a día. Después decidió proteger el idioma y españolizó determinados vocablos para que no se contaminara.
Ahora ha dado un giro radical a sus principios y ha abierto la veda. 'Pen drive' no es un término necesario, he escuchado lápiz de memoria, 'pen', incluso 'pincho'. Además, ¿para qué incluir este término cuando es un quiero y no puedo y en inglés la palabra que utilizan es 'memory stick'?.
Imagino que igual que utilizamos 'prime time', 'tunear' o 'share', acabaremos por hablar del 'weekend' y si se ha incluido en el diccionario 'usb', no se tardará en autorizar 'hdd', total para qué hacer uso del término disco duro.
Pero si la inclusión de estos vocablos en el diccionario es cuestionable, lo que ya no tiene ningún sentido es que la RAE decida abrir la puerta a términos en evidente desuso, porque a estas alturas quién habla de "chistes verdes", de "ponerse como una moto", de tener "un subidón", de ser un "paganini" o de tener un "cuerpo de jota"?

Idea final.
Atención pregunta: ¿Cómo se va a pronunciar 'pen drive? ¿Pen draif o pen drive?

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