Por mucho que creas lo contrario, a la hora de la verdad te encontrarás solo, con tus anhelos y tus miserias. No hace falta que eches la mirada atrás porque no hay nada. Todo habrá quedado en un cúmulo de buenas intenciones, en ocasiones, ni tan siquiera eso. Es la hora de tomar decisiones, a pesar de que te devore la vorágine del momento.
No puedes vivir mirando al de al lado, ni soñar con que el tipo de enfrente, a pesar de que le tocaría, te va a solucionar un problema que también es el suyo, pero que no lo parece, cuando se da cuenta de que tú ya lo has interiorizado como propio. Tampoco puedes recurrir al teléfono, en la distancia los problemas, si no se ven, no existen y siempre existe la posibilidad de pensar que uno no es el único responsable.
Te hablan de que son tiempos de crisis, es la excusa perfecta. ¿Acaso en la época de vacas gordas ha mejorado las condiciones de tu trabajo?
Te dan entender que te mueves en una empresa de posibles y al final te das cuenta de que no es más que un reino de taifas, una gran cooperativa con objetivos difusos y un peculiar reparto de la riqueza.
Me agota hacer ver las necesidades del día a día y no obtener respuesta. Me asquea la inacción, me molesta la burocracia y los discursos vacuos, pero sobre todo me hunde la falta de compromiso.

The Saturdays - Up