En un suspiro se ha consumido otro año, tres ya desde entonces. Poco a poco, las cosas se van poniendo en su sitio, con un calculado orden caótico, sin pausas. Ha pasado tan poco tiempo, que parece que una eternidad nos haya envuelto a todos. Los recuerdos siguen siendo muy nítidos, pero no nos invade la tristeza, sino el futuro de lo que va a ser.