Intensidad en cada intercambio, el físico llevado al límite y la calidad por bandera. La semifinal entre Rafa Nadal y Fernando Verdasco ha sido el mejor partido de tenis que he visto desde siempre. Cinco horas y catorce minutos para una resolución cruel, una doble falta, de un espectáculo fantástico.
Verdasco ha llevado al límite al número uno, al gran Nadal, que se ha sobrepuesto al extraordinario partido del madrileño, que ha estado genial en el saque, poderoso en el intercambio y fiable en el plano físico.
Lo de Nadal es encomiable. Le da igual el rival que tenga enfrente, porque sin duda, hoy Verdasco hubiera ganado a quien se le hubiera puesto por delante.
El mallorquín no sido el genio de otras veces y aún y así, ha ganado. Nadal tiene una fortaleza física y mental y mucho talento. Rafa tendrá la oportunidad única de conquistar el único 'Grand Slam' que nunca ha levantado ningún español, delante tendrá a Roger Federer, quien aún debe tener en su cabeza aquella derrota en el All England Club.

Apunte: El partido Nadal-Verdasco resuelto del primero por 6-7 (4), 6-4, 7-6 (2), 6-7 (1) y 6-4 ha sido con 5 horas y 14 minutos el partido más largo de la historia del Abierto de Australia, superando en tres minutos al encuentro jugado entre Boris Becker y Omar Camporese en 1991 -ganó el alemán por 7-6 (4), 7-6 (5), 0-6, 4-6 y 14-12-.

La foto es de Reuters.

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36 de 2009.