Escucharemos y leeremos sesudos análisis, se hablará de cansancio mental o físico, le daremos una y mil vueltas y no sacaremos nada en claro. Llegados a este momento, se impone la calma. No es fácil admitir que el Barça haya perdido ocho puntos de ventaja en los últimos tres partidos, en los que ha ganado un punto frente a un equipo que está al borde de los puntos de descenso y ha perdido ante el penúltimo y frente al ciclotímico Atlético de Madrid.
No sé qué le está ocurriendo al Barça. Lo primero que me viene a la cabeza es que no tiene equilibrio defensivo, en esta racha negativa ha encajado 8 goles en tres partidos y ha mostrado importantes lagunas en este apartado.
Pero no es culpa únicamente de la defensa, que no anda fina, ni del portero, ese portero que no para como siete ni tampoco como uno, sino de la concepción general del juego.
La media no domina la situación y la delantera falla mucho más que marca, después de haber marcado mucho más fallaba en los partidos jugados hasta ahora. Llama la atención la ansiedad del equipo, de un equipo que dejó escapar un 0-2 y un 2-3 frente a un rival de mediopelo, con una defensa de broma y que se aprovechó de la aceleración que le imprimió el Barça al juego para pescar en río revuelto.
Todo se viene abajo, no nos engañemos, por la racha del rival, que gana sin hacer nada (30 de 30), mientras el Barça se ha ido complicando la vida partido a partido. Vienen tiempos difíciles. Jugando a la ruleta rusa, todos sabemos quien ganará y quien perderá la Liga. Un poco de calma.

La foto es de Reuters.