La frase de Dostoievsky: "La belleza salvará al mundo", que publiqué en el último post ha resultado premonitoria. El fútbol del Barça volvió a ser bello, estuvo pletórico, exultante el equipo de Pep Guardiola, que revivió sus mejores momentos en una demostración de superioridad absoluta.
Con una tripleta de centrocampistas 'made in Masia', se vio la mejor versión del mejor equipo. Sólo fallaron las delanteros, que erraron, erraron y erraron en un partido en el que el Barça dispuso de hasta 14 ocasiones para destrozar al rival.
Vuelve el mejor Barça en el momento culminante de la temporada. Recupera autoestima, confianza en defensa y toque. Vuelve a morder en la recuperación, se les ve frescos físicamente y con ganas de callar muchas bocas.
El 2-0 es el resultado perfecto. Una victoria sin agobios que deja a los delanteros con ansias de gol, oportunidad tendrán: dos en los próximos ocho días.
Al final fue una victoria de cinco puntos, en una jornada redonda, no sólo por el triunfo y el empate del Madrid, sino porque en el Bernabeu, una vez visto el arbitraje de Fernández Borbalán, se quedan sin coartada arbitral y sin 'canguelo'. En un partido las cosas han cambiado, después de los viajes a Liverpool y Bilbao, igual cambian mucho más.

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