Por primera vez en mucho tiempo, he experimentado una sensación extraña: ver un partido solo, en el extremo de la redacción, sin prácticamente nadie con quien compartir las incidencias del partido, vamos, un coñazo.
Me ha encantado el nivel de intensidad del Barça, la capacidad para crear juego que generar Xavi e Iniesta y que Samuel Eto'o, sin aspavientos, sin dejarse ver tanto, sin quejas, se dedique a lo único que sabe hacer bien: marcar y presionar.
Otro aspecto positivo fue la reacción de Víctor Valdés. Después de unos días calentitos con las inoportunas declaraciones de su representante 'merengón', Víctor mantuvo su portería a cero y ofreció buenas sensaciones.
La victoria deja unas cuantas lecturas, todas ellas positivas, para el Barça. Un partido más, un partido menos. El miércoles más, el sábado; otro, y así hasta el final, ojalá queden 15 partidos para acabar la temporada.

La foto es de AP.