No sé por dónde empezar. Si me huelen a chamusquina los nombramientos de Manuel Chaves, Elena Salgado y Pepe Blanco, especialmente por las repercusiones que tienen estos tres ministerios en el futuro inmediato de Cataluña, la designación de Ángeles González Sinde como ministra de Cultura es un error de bulto, otro más, en el debe de Zapatero. Sinde es una defensora a ultranza del cánon, una persona que incendió la red con un discurso en el que se preguntaba: "¿Para qué necesitamos todos una línea de ADSL de no sé cuanto gigas?". En una demostración de su desconocimiento de las nuevas tecnologías que, según su parecer, sólo se miran en función de parámetros recaudatorios, de cánons. He visto una afirmación en el blog de Enrique Dans que sirve para que los no iniciados tengan una idea de lo que supone este nombramiento. Para Dans, la patada hacia arriba de González Sinde "debería hacer saltar todas las alarmas de la red" y hace una comparación...: "Es equivalente a haber nombrado a un miembro del Ku Klux Klan o a un talibán como ministro de igualdad".