Un paisaje sorprendente, jalonado por el ocre de la arcilla, el azul del cielo y el verde de los prados. El rumor del agua, el blanco impoluto, la quietud en lo alto, la geometría de los viñedos, el chapoteo de colores, el ruidoso silencio de los pasos, la historia de las piedras, el calor del monasterio.

Rozando la perfección en Requena, el nacimiento del río Cuervo, el castillo de Moya, Cuenca, Enguídanos, Alarcón, las Casas de Santa Cruz o Garaballa. Una Semana Santa diferente.