Es todo tan fácil. Un toque sutil, una croqueta, una pared, un desborde, un pase hacia atrás, ahora el de la muerte, un disparo, un centro, una vaselina, un gol. Todo ello en dos minutos, el tiempo que duró la alegría en casa del pobre.
La lección de fútbol que hoy ofreció Andrés Iniesta es de las que se recordarán siempre. Marcó el primero y dio los otros tres. Jugó en el puesto de Leo Messi y dudo que el argentino pudiera haberlo hecho mejor.
El día que todos los ojos estaban puesto en cómo reaccionaría el Barça después de la locura del Bernabeu, el equipo de Pep Guardiola se sintió superior con una suficiencia que pasma. Cuatro goles ante el tercer clasificado de la Liga, este equipo no tiene límites.

la foto es de AP.

La crónica de EFE.