El mundo del barcelonismo nunca consigue reunir la felicidad completa, especialmente cuando el equipo va como un tiro, camino de batir todos los récords. Cada semana tendemos a dispersarnos con alguna elemento de distracción, el de esta ha sido la entrada en la directiva del economista Xavier Sala i Martín.
El nuevo directivo ha generado debate, desde el momento en el que se ha sabido que se va a convertir en el 'delfín' de Joan Laporta.
La elección de Sala i Martín es complicada, un personaje que cuando ha tenido ocasión de sobresalir en el ámbito culé (como miembro de la Comisión Económica del club o como presidente accidental) no se ha distinguido ni por su imparcialidad ni por su mano izquierda.
Como mediático que es, su continuada presencia en tertulias también le ha creado algún problema, especialmente cuando ha dejado de hablar de economía para atreverse con el fútbol.
Mi experiencia, desde la distancia con él, no ha sido buena. Recuerdo cuando en EFE reprodujimos una afirmación suya en la que admitía que el club disfrazaba como "lesionados", el estado de algunos jugadores (Ronaldinho, Deco), cuando en realidad estos estaban "apartados o aislados del resto del equipo".
Lejos de admitir su grave error, a pesar de que lo desmintieron repetidamente desde el club, Sala i Martín emitió un comunicado que -por cierto envió a todos los medios menos a EFE- en los que advertía que "todas las informaciones" basadas en el texto de EFE eran falsas. Al día siguiente, Sala i Martín vio en las páginas de los medios la magnitud de sus declaraciones.
Ahora Laporta, después de echar una mirada a su derecha y a su izquierda en el seno de la directiva, ha visto que necesita un 'delfín' mediático y ha pensado en él. No es ningún secreto que después de la última remodelación de la junta, el perfil de los directivos es más bajo que el del anterior equipo y por ese motivo el presidente ha recurrido a un fichaje externo para impulsarlo al estrellato cuando parecía que Jaume Ferrer o Joan Franquesa eran los elegidos desde el 'inside'.
Dicen que no le gusta el fútbol y ha demostrado repetidamente su intransigencia, por ejemplo, cuando desautorizó a todos aquellos que apoyaron la moción de censura contra Laporta.
Da igual. El foco se debe centrar sobre el terreno de juego y olvidarse del color de las chaquetas de Sala i Martín, de las ideas geniales de Laporta o de las luchas intestinas de la junta directiva. Por favor, fíjense en el equipo, en el maravilloso fútbol del Barça, en Iniesta, en Messi, en Eto'o y dejen de mirar al palco.