Con independencia  del resultado del Sevilla-Real Madrid, el empate conseguido por el Barça en Mestalla sabe a gloria. Que nadie piense que el equipo ha perdido dos puntos, ha ganado uno y muchas lecturas positivas, y alguna no tanto, se pueden hacer. Este punto permite salir al Barça del Bernabeu como líder, incluso perdiendo, algo que difícilmente va a ocurrir, pero sobre todo salir vivo de un campo complicado, frente a un rival muy duro, con una defensa contundente, una medular trabajadora, una delantera con mucho piscinero (Villa, por favor), un público que lo protestaba todo y unos recogepelotas desaparecidos (acaben por favor con esta fea costumbre cuando gana el equipo local).

Lo mejor ha sido la capacidad de reacción del equipo, personificado en la figura de Thierry Henry, que estuvo muy activo desde que salió; lo peor el colapso del Barça en dos minutos, que le ha dado vida al Valencia. En el 1-1, Valdés salió a por uvas y la mala suerte propició que el balón rebotara en Maduro; en el 2-1, Pablo Hernández realiza una gran acción individual, aunque a mi personalmente no me gustó la colocación de Puyol, que rechina en el eje defensivo. Sólo la política de rotaciones que impone Guardiola ha permitido que Puyol jugara hoy, espero que en los dos próximos partidos Márquez acompañe a Piqué como centrales; si juega Puyol, que lo haga de lateral, como bien apunta Rafadalton.

La foto es de AP