"Hazme un favor, Santi, ayúdame a ganar la Copa de Europa". Cuando leí ese mensaje de texto hace tres semanas me temblaron las piernas. No era la primera vez que me pedía algo así. Hace un año recibí otro idéntico. "Hazme un favor, Santi, ayúdame a lograr el ascenso", pidió entonces. Pero lo de ahora era increíble. Me quedé asombrado. Tras unos segundos de indecisión, aturdido como estaba en TV-3 por ese mensaje telefónico, le respondí: "Tú dirás, Pep". Después, me llamó y quedamos para vernos. "Necesito un vídeo para motivar al equipo para de la final. Solo te pido una cosa. Tienen que salir todos los jugadores, hazlo cómo quieras, pero que salgan todos". Y con eso me dejó. Soltó la bomba y se marchó a casa, mientras yo abandonaba la Ciutat Esportiva, la casa de Pep, pensando en cómo no fallarle en este complicado encargo. Antes de salir pude mirar por el ventanal de su despacho y no había nadie, solo Pep y yo. "Tú mismo, Santi, hasta luego". A partir de aquí empezó el proceso creativo de ese vídeo. Y hablé con Pere Guardiola, su hermano, que también me ayudó en la película del año pasado. Fue él quien me propuso la película Gladiator para vincularlo con Roma. En ese momento tuvimos la ayuda del destino. Joan Buixeda y Ángel Muñoz, compañeros de TV-3, habían preparado un especial para el programa Londres-París-Roma usando la música de Gladiator, combinada con los goles del Barça en los partidos de la Champions fuera de casa. Era un montaje muy elegante. Además, ya habíamos usado una parte en el especial Paraula de Pep que emitió TV-3 el día antes de la final y que habíamos hecho con Xavier Garasa, mi realizador de cabecera, que mezclaba escenas del filme con jugadas del Barça. El destino jugaba a mi favor, encajando piezas. El viernes antes de la final compré un DVD con versiones extendidas de Gladiator. El domingo por la noche, tras el Hat Trick de El 33 al que asistió Tito Vilanova, el ayudante de Pep, me fui a una sala con Jordi Gayà, otro de nuestros realizadores de lujo. Un hombre que es capaz de mejorar lo que tú puedes imaginar. Y lo hace siempre. Empezamos a montar a las 11 de la noche, después de que Xavi Torres y yo nos despidiéramos de Tito Vilanova, y acabamos a las siete menos cuarto de la mañana del lunes. Casi ocho horas de trabajo para condensar siete minutos y 10 segundos de emoción. Me fui a dormir un poco, llevé a mi hijo Roger al cole y regresé a la tele. Por la tarde, otro mensaje de texto. Era Pep, claro. "Estoy aquí". Aquí es la Ciutat Esportiva. Era el lunes por la tarde, dos días antes de la final. Allí, en su despacho, vimos juntos por vez primera la película. Le encantó. Después la vio su staff técnico; fue super emocionante. Luego, nos despedimos y cuando ya me iba, me suelta: "¡Eh, Santi! Si ganamos, te dejo que enseñes el vídeo por TV-3". Aluciné de nuevo. Ni había.pensado en eso. El miércoles estaba en casa viendo la final cuando sale el equipo al campo y está sonando el aria Nessun dorma de la ópera Turandot cantada por Andrea Bocelli. ¡Dios mío! ¡No puede ser! Se me puso la piel de gallina viendo al Barça desfilar bajo esa música. El destino completó su obra y Pep Guardiola ya tiene la película de su vida. Pero él no sale, solo salen sus jugadores.

Así explica Santi Padró, periodista de TV3, en 'El Periódico' el proceso que le llevó a crear el vídeo que los jugadores del Barça vieron en el vestuario del Olímpico de Roma poco antes de saltar al césped para jugar la final ante el United.