No, no son 87,5 millones, como desde el primer minuto intenta hacernos ver algún medio, porque Eto'o, ni ningún jugador al que le quede un año de contrato, puede valer 35 millones, pero el fichaje de Ibrahimovic es uno de los que hubiera recomendado la portera de José Luis Núñez, será el más caro de la historia del Barça. Dejando de lado la incuestionable calidad del sueco, uno de esos jugadores irrepetibles, tengo mis dudas sobre la conveniencia de su fichaje, porque con 'Ibra', el Barça cambiará su estilo.
Ibrahimovic es un jugador genial, imperial, pero inconstante. Al mejor nivel, ofrece números de Balón de Oro. 25 goles y 23 asistencias repartidas el año pasado en la Serie A. Total, 48 goles garantizados.
Pero su fútbol es diferente al de Eto'o. Guardiola, salvo sorpresa no descartable, difícilmente tendrá un delantero que presione la salida del balón desde la primera línea contraria, una de las señas de identidad del Barça y que tan buen resultado le ha dado esta última temporada. Ibrahimovic es una referencia en ataque. Potente en el juego áreo, letal como boya, desequilibrante en el uno contra todos.
Es un gran fichaje, pero me desconcierta la manera de hacer de la directiva del Barça. Ibrahimovic no tiene nada que ver con Villa, más parecido al camerunés. Al final se ha demostrado que el Barça tenía, y tiene, muchos frentes abiertos y, en función de cómo se mueve el mercado, apostaba por una variante.
Esta manera de negociar ha sido un aviso a los navegantes, ávidos de ansia para llenarse los bolsillos. Por el camino habrá quedado Lendoiro, que nunca ha superado aquella puñalada trapera que le dio el Barça en el corazón cuando fichó a Rivaldo, el último día hábil del mercado; y también el presidente del Valencia, que se emperró en cobrar 50 millones cuando le ofrecían 42.
En clave azulgrana, la llegada de Ibrahimovic hay que interpretarla desde dos perspectivas. La del deseo de la directiva de satisfacer alguna de las peticiones de Guardiola y la de la obligación de buscar salida a Samuel Eto'o, que como tantos otros 'cracks' en la historia del club, también se irá por la puerta de atrás.
Y entiendo los que ahora critican la operación por "imperalista y prepotente", es lo que tiene ofrecer opiniones desmesuradas. La operación es desorbitante, porque será Ibrahimovic el jugador más caro de la historia culé, por detrás de Marc Overmars (39,7), Saviola (36) y Dani Alves (35.5).
La operación superará con creces los 60 millones con la inclusión de Eto'o, valorado en unos 15 millones, y en la misma no está cerrada, por el momento, la cesión de Hleb, quien se iría por un año y queda por decidir si es con opción de compra o no, lo cual también variaría las cifras de la operación.
Si Ibrahimovic es un grandísimo jugador, Maxwell, el segundo fichaje del Barça, era un futbolista con un futuro brutal y que una lesión de ligamentos le cortó su gran progresión, que puede recuperar en el equipo de Pep.
Maxwell, al que descubrí en el Ajax, como a 'Ibra', es el segundo fichaje, porque el primero es Keirrison, un delantero brasileño firmado hace semanas y del que no se tienen más noticias. A ver qué pasa.

La foto es de EFE.