Cinco días de lectura compulsiva, ochocientas y pico páginas devoradas. ¿Y ahora qué? ¿Seré capaz de vivir huérfano de Larsson? Yo que soy, un acérrimo detractor de los 'bestsellers', me he enganchado como un poseso a la trilogía 'Millenium'. Hay que sacarse el sombrero ante la creación de situaciones y de personajes, ante ese torrente de ideas, aunque durante unos días haya vivido abrumado ante tantos Svens, Sallys, Nystroms, Erlanders, Bergers, Palmgrens, Ekstrom, Jonassons y demás sons, pensando en quién puñetas podía ser ese último personaje que entraba en acción.
Asiduo lector de Henning Mankell, como en su día fui de Agatha Christie, Patricia Highsmith, Raymond Chandler, Manolo Vázquez Montalbán o Dashiell Hammet, lo que he encontrado en Stieg Larsson es un poco de todos ellos, como si hubiera sido capaz de reunir en un sólo estilo componentes de todos estos maestros hasta encontrar la fórmula precisa de la mejor novela negra.