Tenía una deuda pendiente con Florencia desde hacía casi 20 años. Recién llegado de mi luna de miel me enviaron a la capital de la Toscana a cubrir el Mundial de 1990, uno de mis primeros trabajos profesionales. Con pocas tablas y mucha ilusión, empleé todas las energías y mi tiempo en dedicarme en cuerpo y alma a la causa. El resultado fue mucha tensión y cero minutos para pensar el algo diferente que no fuera el trabajo y el fútbol.
Tenía la oficina junto a Santa Maria Novella, vivia a unos metros del Ponte Vecchio, pasaba cada día junto al Duomo para 'laborar', pero no disfrute de lo que tenía a mi alrededor. Después de muchos años pensando en volver, hoy por fin he redescubierto aquella ciudad que me enamoró sin conocerla.



13 ago 2009 | 08:56 PM
Me gustó mucho Florencia. Y aunque sea una perogrullada... sin turistas ya sería la bomba!