El chianti es la geometría y la exuberancia de sus viñas. Es un paisaje agreste y dulce, desde el valle donde se instala Gaiole a la colina de Castellina. Son cipreses, olivos y girasoles. Es plenitud y el verde de las parras de Sangiovese que lo inunda todo. Es el Banda Sonora que suena muy bien en el paladar, gracias a las buenas artes de Luciano Bandini, pero sobre todo será el recuerdo de un día cualquiera bajo el empedrado de un pueblo cualquiera. Suena el trombón de una banda de música, se huele a salvia, orégano y tomillo. Cae el sol, el frescor de las piedras te atrae.



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