
España se ha hecho hoy con una medalla de oro largamente perseguida, una historia de desamor que arranca incluso antes de la dictadura, una medalla que el baloncesto europeo le debía a España, uno de los países con más cultura baloncestística de la Vieja Europa y que siempre se había quedado a las puertas. Con la yema de los dedos la tocó hace dos años, jugando en casa y teniendo la última posesión que Pau Gasol, el mejor jugador europeo de la historia, no aprovechó; pero de este año no ha pasado y España lo ha hecho a lo grande, con una insultante demostración de juego, sin dar opciones a un equipo como Serbia, con jóvenes talentos y del que se oirá hablar en los próximos campeonatos. Si una medalla de oro europeo le faltaba para estar entre los grandes, hoy España puede presumir de haber entrado en la historia de este deporte con una generación que se habrá colgado un oro en el Mundial y una plata olímpica para cerrar el círculo. Atrás habrán quedado derrotas en cinco seis finales. En 1935 cuando Letonia se cruzó en su camino (18-24); en 1973 después de que la gran Yugoslavia no le diera ninguna opción (67-78); en 1983 y 1999 con los italianos ejerciendo de 'bestia negra', con la gran Lituania en 2003 y la sorprendente Rusia en 2007. El de hoy frente a Serbia (85-63) ha sido el triunfo de la calidad, de la suficiencia y el de la superación después de un triste inicio en el que el equipo jugó lastrado. Por fin Europa le dio a España el oro que le debía.



22 sep 2009 | 04:40 PM
Champiñooooooooones, champiñooooooones, oé, oé, oé! :DD!!