El Barça contrató a una agencia de detectives para espiar a los cuatro vicepresidentes con más posibilidades de encabezar la candidatura continuista del próximo año. Lo ha destapado hoy 'El Periódico', en una información en la que insiste que el presidente Joan Laporta desconocía la existencia de esta iniciativa que, sin embargo, sí conocía uno de los cuatro altos directivos. Los investigados fueron Joan Boix, Joan Franquesa, Rafael Yuste y Jaume Ferrer.
Durante un tiempo, todos ellos tuvieron a detectives investigando en su vida privada y profesional en busca de cualquier asunto conflictivo que pudiera utilizarse en contra suya durante el futuro proceso electoral, un procedimiento que se conoce como auditoría interna.
Según la misma información, el encargo partió del director general del Barça, Joan Oliver.
Todo se destapó en abril pasado, cuando uno de los investigados tuvo conocimiento de lo que ocurría y pidió explicaciones a Joan Laporta. El presidente aseguró que no tenía conocimiento de nada y el asunto quedó en el limbo bajo la excusa de que publicitarlo podría afectar a la estabilidad del club. Desde entonces, ningún afectado ha presentado denuncia alguna ante la policía.

Hay muchos cabos sueltos en todo este asunto. Llama la atención que Laporta no estuviera al tanto de la cuestión, lo cual demostraría el control que en el club ejerce Joan Oliver. Llama la atención que desde el club se promueva una iniciativa como ésta, cuyo objetivo se me escapa, más allá de la posibilidad de adelantarse a sucesos posteriores y para proteger al candidato continuista.
El Barça ha sido siempre un nido de intrigas y de verdades a medias, pero en los últimos años, todo se ha desbocado. Al poco de llegar Joan Laporta a la presidencia se descubrieron cuatro micrófonos ocultos en la sala de juntas, donde se realizaban las reuniones del equipo directivo, y en algunos despachos de dirigentes.
En la primavera de 2008, un individuo accedió a las oficinas del club catalán y robó el ordenador portátil del presidente, una sustracción que se produjo mientras el Barça jugaba un partido de la 'Champions' contra el United.
Ni del asunto de los micrófonos ocultos ni sobre el contenido de aquel disco duro se ha tenido más conocimiento bajo el epígrafe de que estaba siendo investigado.
Huele todo a chamusquina, es una mezcla de intereses. Podría dar la impresión de que es una campaña orquestada contra Laporta, ahora que saca cabeza en el mundo de la política y se ha significado como combativo nacionalista; puede ser que desde el Barça quieren tener las máximas garantías de que el candidato continuista elegido lo es con todas los predicamentos, pero no me gusta ni el método ni las formas.
Va a ser una temporada caliente en los despachos. Hay que elegir a un candidato continuista que se mida a Sandro Rosell y, seguramente, a Ferran Soriano por el trono de la entidad más influyente de Cataluña y los intereses no son pocos.

La foto es de El Periódico, el logo y el montaje son de Las Margaritas.