Los medios tradicionales andan preocupados por el auge de las redes sociales entre los periodistas de sus redacciones. Leo y me preocupo a cada palabra que releo sobre la última iniciativa en este sentido que ha llevado a la práctica el Washington Post, que quiere controlar a sus periodistas en Twitter, Facebook, Linkedln o MySpace, sigo leyendo y descubro que Associated Press, New York Times, Wall Street Journal y Folha de Sao Paulo también han editado manuales con recomendaciones sobre el uso de las redes sociales y de páginas de sus periodistas en internet.

Entre las recomendaciones de los diferentes medios figuran la inconveniencia de desvelar afiliaciones políticas en los perfiles digitales o de opinar en los mensajes de Twitter sobre determinadas cuestiones personales o que afecten a la relación con sus fuentes.

La actuación paradigmática es la de Associated Press que recoge en un manual facilitado a sus empleados la preocupación planteada por los representantes de los trabajadores sobre el caso de un empleado que fue amonestado por un comentario publicado en Facebook. La recomendación se basa en prohibir que los superiores añadan como contactos a sus subordinados, a fin de evitar este tipo de situaciones.

Lo que en realidad son unas magníficas herramientas sociales, que deberían servir para el intercambio de ideas y de información, se están transformando en elementos perniciosos para las relaciones interpersonales, todo por la puñetera manía de reglamentarlo todo.

Yo por el momento, no tengo problemas. Mantengo este blog y dispongo de una cuenta en facebook, un canal en youtube, una cuenta en flickr, otra en linkdln, en twitter...

Más en 233 grados.

La foto es de Héctor Milla.

Ah, se me olvidaba, el Barça bien, gracias.