Lo ví unas cuantas veces por la antigua redacción de la Gran Vía. Con su cazadora de motero y la piel curtida en multitud de batallas, su cara es de las que te suenan, sin acertar muy bien a adivinar de quién se trata. Hasta que oí su nombre de boca de otro de las grandes cámaras de EFE, de alguno de los hermanos Pérez de Rozas.
Era don Paco, que venía a traer unas copias de alguna foto. Era don Paco, que ofrecía unas fotos de ciclismo o de motociclismo; don Paco, aquel que había enviado rollos de película por medio de paloma mensajera, quien se llevó una vespino desmontada en una maleta a Moscú y la montó para utilizarla durante los Juegos de 1980.
Francisco Alguersuari, don Paco, era una leyenda, de los pocos que puede presumir de haber recibido un collar olímpico. Don Paco vivió 90 años con intensidad, hasta pudo presumir en sus últimos meses de vida de tener un nieto pilotando un Fórmula Uno.

Con la foto de arriba a Francisco Alguersuari le premiaron con un World Press Photo Sport para desesperación de Miquel Poblet, que se quedó a tres kilómetros de ganar una etapa en los Dolomitas en el Giro de 1958.

Muy recomendable el artículo que Emilio Pérez de Rozas le dedica en El Periódico.