"A los que no creyeron, con perdón de las damas, que la chupen", afirmó inmediatamente después del partido, desencajado. Y repitió palabras similares en la conferencia de prensa. Además, agregó: "Ustedes me trataron como me trataron: sigan mamando".

El técnico Maradona da lástima. Es un aficionado sentado en el banquillo, un personaje que vive del pasado, de lo que fue, un tipo con limitadísimos recursos tácticos, incapaz de gestionar un grupo y menos de la conflictividad del argentino.
Sus despropósitos, sus excesos, los ha reflejado sobre el campo en la fase de clasificación mundialista, con un equipo que no sabe a lo que juega, descosido, sin criterio, incapaz de generar ni una opción de peligro.
Me da lástima Maradona y me apena que un equipo con tantos jugadores brillantes, pululen por el campo, corran sin ton ni son en pos del balón, sin saber muy bien qué hacer. Y ahí es cuando a todos nos viene a la cabeza Messi, perseguido por la prensa de su país, que no acierta a comprender porqué Leo no juega a nada con la albiceleste, siendo el mejor jugador del mundo con el Barça.
La respuesta es simple. Basta con observar quien juega a su lado. A los argentinos les queda la opción de intentar convencer a Xavi e Iniesta para que se nacionalicen argentinos; a Messi igual le convence más nacionalizarse español.
A los que piensan que Maradona, Dios le ha vuelto a salvar, se equivocan. Diego 'Mamando' Maradona, como le ha bautizado hoy 'Olé', no se le adivina capacidad para enderezar la situación y crear un equipo competitivo para el próximo Mundial. Después de la clasificación de Argentina para Sudáfrica, ha saldado cuentas pendientes con los periodistas. En muchas redacciones, le esperarán con los teclados afilados, la guerra no ha hecho nada más que empezar.