El 21 de septiembre pasado, Jaume Ferrer, vicepresidente del Barça, fue el protagonista de la tertulia Pa i Tomàquet, en la que el invitado expone una serie de cuestiones referentes a su actividad y después contesta a las preguntas de los asistentes.
La reunión tuvo lugar en un piso de Paseo de Gracia, propiedad del empresario Josep Vilallonga, y la cena la organizó, Josep Mª Sanclimens, vinculado al Grupo Zeta en la organización de tertulias, como en el caso del Tribuna Barcelona.
Una de las reglas de la reunión, que ha superado las 162 sesiones y los más de mil participantes desde el verano de 2000,es que no se puede publicar la información que se ofrece en el caso de que el invitado levante un cartelito con la inscripción 'off the record'.
Me cuentan que así ocurrió en la reunión del pasado 21 de septiembre, cuando Ferrer dejo claro que lo que iba a contar no se podía publicar, pero pocos días después apareció publicada la información en 'El Periódico'.
A aquella reunión, según recoge la web de la organización, asistieron 17 personas, cuatro de ellos son periodistas. ¿Casualidad? Cinco meses después de cerrado el capítulo de los espías de la TIA, se me hace difícil creerlo.